Que no sea por no soñar

El otro día escribía sobre arriesgar, sobre echarle agallas a la vida como Paul Newman en El Buscavidas. Sobre elegir lo que quieres e ir a por ello.

Pero dejé la entrada a medias y tenía que volver aquí a terminarla, para poder pasar a otra cosa.

Porque muchos me habéis preguntado qué quiso decir mi amiga cuando dijo que en la vida hay que jugársela pero “con criterio”

Para explicarlo tenemos que volver a aquella tarde. Tenemos que regresar a esa fiesta de provincia al aire libre, con ella sujetando un mojito mientras yo la observaba atentamente. Al hielo derretido de su vaso y a sus ojos azules mirándome fijamente. A ella susurrándome al oído y rozándome con sus labios.

Es curioso cómo puedo recordar cada detalle de aquel día con total nitidez. Uno de esos instantes que se imprimen en nuestra memoria para siempre, aunque en ese momento no nos demos cuenta.

rebeca

El caso es que ella me estaba diciendo que en la vida hay que ir a por lo uno quiere. Con valentía. Para que, salga bien o salga mal, al menos no te quedes con la duda, con la espinita de no haberlo intentado.

Pero mientras pronunciaba aquellas palabras supongo que notó en mi mirada cierto escepticismo. Porque esas frases ya las había escuchado cientos de veces. Sonaban a Mr. Wonderful, a libros de autoayuda, al lema de un anuncio de coches o a Ted Talk. Sonaban a teoría que luego se nos olvida, o que no nos atrevemos a poner en práctica.

En definitiva, sus palabras sonaban a tópicos. Y os aseguro que ella es una chica mucho más original que todo eso.

Así que supongo que se percató de mi mirada escéptica, porque reculó ligeramente y me dijo que sí, que había que jugársela, pero con criterio.

La cosa se ponía interesante. Ya no se limitaba a decirme lo que me habían contado tantas veces. Dejaba a un lado los fuegos artificiales, las frases hechas, e introducía ese matiz que nos bajaba a la realidad. Y yo la escuchaba cada vez con más atención.

Me dijo que todos esos lemas que te animan a lanzarte están muy bien. Pero que la historia la escriben los vencedores. De los fracasos nadie habla, pero existen, aunque no vayamos a saber de ellos. Porque sólo se escucha al que lo consiguió, y todos los que se quedaron en el camino quedan relegados al olvido.

Y ese sesgo de experiencias puede engañarnos. ¿Qué por intentarlo más fuerte lo conseguiré? Puede que sí, pero también puede que no.

Así que al perseguir un sueño hay que saber que todos los que predican lo consiguieron, pero que muchos no lo lograron y quedaron silenciados. Y sus historias están ahí, aunque no vayan a aparecer en ninguna Ted Talk ni vayan a escribir un libro sobre ellos. Forman la biblioteca infinita de hazañas que nunca se escribirán, son los héroes del fracaso.

Por eso ella me dijo que en la vida hay que poner la misma cantidad de cabeza que de corazón cuando vayas a por lo que quieres. Eso es el criterio. Salir a jugar el partido, pero con algo de táctica. Buscar las agallas para lanzarte, pero encontrando el momento adecuado.

poetas muertos

Porque la potencia sin control no sirve de nada. Ese atrevimiento, esa valentía, se tienen que condimentar con una pizca de razón. Porque eso de que “el no ya lo tienes” o “no tienes nada que perder” sólo es cierto cuando no hay consecuencias. Pero a veces las hay.

Por eso la gente que se embarca en grandes proyectos necesita una conexión con la realidad, una boya que le salve del naufragio en caso de tormenta. Alguien de su familia, su pareja o un amigo que le haga mantener los pies en el suelo. Que mitigue sus momentos de tristeza pero que también frene sus euforias. Y aún así, luego hace falta esa pizca de casualidad que marque la diferencia. Ese estar en el momento preciso en el lugar correcto para que puedas tener tu oportunidad.

Pero mi amiga me dijo algo más importante. Que igual que los fracasos quedan borrados del mapa, con la gente que lo consiguió también hay una parte del trabajo que no se ve. Y es la más importante.

Porque estamos bombardeados de frases escritas en letras llamativas y de experiencias vitales reducidas a un par de citas célebres.

Y oye, eso está genial. Pero falta el resto. Y eso pocos te lo cuentan. Falta lo que subyace debajo del éxito. El trabajo constante, el esfuerzo diario, el prepararse antes de atreverse. La voluntad de levantarse después de haber caído, no una sino varias veces.

Esas vidas exitosas reducidas a dos citas célebres tienen debajo una experiencia que no se ve. Trabajo, fracasos, empeño, voluntad y persistencia.

jerry maguire

Y la gente prefiere leer citas en Instagram antes que la biografía completa.

Así que ahora cuando leo esos lemas inspiradores, pienso en lo que me dijo mi amiga aquella tarde. Pienso en lo que hay debajo del éxito, en todo ese esfuerzo realizado sin saber si saldría bien o mal. En esa incertidumbre. Pienso que nada es gratis y en que los remedios mágicos no existen.

Y pienso también en los que se quedaron en el camino. En las vidas minúsculas e invisibles que no lo lograron, pero que tienen mucho que enseñarnos.

Pero, aunque no se pueda reducir toda una vida a un par de frases, y aunque muchos no lo lograsen, lo más importante es que todas esas personas lo intentaron. Con éxito o sin él, pero no se quedaron con la duda. Y no se tendrán que preguntar eternamente qué hubiese pasado si

Porque lo que mi amiga quiso decirme es que, si lo intentas, al menos sabrás que tú hiciste lo que estaba en tu mano. Que si no salió no fue por ti. Y entonces si fracasas sabrás que el próximo sueño sí saldrá. Y si no el siguiente. Porque no te vas a rendir.

Pero el que no lo intentó se quedará con una espina clavada. Una que nunca se podrá sacar. Una espina que le hará preguntarse siempre por qué no lo hizo. Por qué no intentó vivir la vida que quería. Por qué pesaron tanto los prejuicios, la vergüenza o el miedo.

Porque ella me dijo una cosa que recuerdo bien. Que me olvidase del qué dirán, de lo que vayan a pensar los demás, y para ello me contó un truco. Que pensase quién se acordaría dentro de un año. Y si no funcionaba, dentro de 10. Y si aún tenía dudas, que pensase quién se iba a acordar dentro de 100 años. Entonces todos estaremos muertos y nadie se acordará de aquel chico que se la jugó. Aunque fracasase. Aunque hiciese el ridículo.

A veces nos damos demasiada importancia. Pero la realidad es que no somos nada en la historia del mundo. Poco más que un suspiro. Así que merece la pena pasarlo lo mejor que podamos aquí abajo y ejercer nuestra libertad para elegir. Para que no elijan por nosotros.

pura vida the ridge

Y mientras me decía esto yo pensé en las excusas que me ponía a mí mismo para no atreverme. Y si es demasiado tarde. Y si no es lo que esperan de mí. Y si es demasiado arriesgado. Y si es demasiado difícil. Y si es demasiado guapa.

Demasiadas preguntas, y sin embargo no me hacía la más importante de todas.

Y si no lo intento.

arriesgar

Si no lo intento me quedaré con la duda eterna. Si no lo intento me preguntaré dentro de unos años por qué no lo hice. Si no lo intento no sabré si al menos tuve la oportunidad de haberlo logrado. Así que es preferible un fracaso efímero a una duda eterna.

Mi amiga terminó diciéndome que muchas veces admiramos a quien se la jugó y le salió bien. Pero que esos éxitos estuvieron a punto de no ocurrir. Porque todas esas personas tuvieron las mismas dudas que tú tienes ahora, o las que yo tengo. Y cuando cuentan orgullosos la historia de su vida hablan de aquel momento clave en que decidieron apostar.

Me pregunto qué hubiese pasado si no se la hubiesen jugado cuando fue su momento. Habrían quedado en la mediocridad y nunca habríamos sabido nada de ellos.

Porque hay dos tipos de historias de éxito. Las que se escriben y las que no se escribirán jamás. Ellos decidieron escribir su historia, ser guionistas a la vez que actores de la mejor de las vidas a su alcance.

Y nosotros también podemos elegir escribir nuestra historia. Aquí y ahora. Y para ello sólo podemos deshacernos de las excusas y salir a jugar el partido. Porque muchas historias maravillosas están a sólo un atrevimiento de distancia.

Por eso, lo que me llevé de aquella tarde es que hay armarse de valor e ir a por lo que quieres.

Perseguir tus sueños.

Intentarlo.

Con criterio. Poniendo cabeza, pero apostando fuerte.

Para que nuestra historia sea de las que sí se escriben.

Para poder mirar algún día atrás con orgullo.

Y para que, ganes o pierdas, no sea por no haber soñado.

revolutionary road

@soldadito_m

Comentarios

  1. Responder

  2. Responder

  3. Por elena

    Responder

  4. Por M

    Responder

  5. Por Si vas a intentarlo

    Responder

  6. Por Daniel

    Responder

    • Por Daniel

      Responder

      • Por Soldadito

        Responder

  7. Por Miguel reina

    Responder

  8. Por Karo

    Responder

  9. Por Damaris Franco

    Responder

  10. Por Ana

    Responder

  11. Por Tessa

    Responder

  12. Por Aroa

    Responder

  13. Por Aïda R.

    Responder

    • Por Soldadito

      Responder

  14. Responder

    • Por Soldadito

      Responder

  15. Por Vanesa

    Responder

  16. Por Fany

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: