Tú siempre te reíste en la cara de la vida. Sin miramientos. Sin vergüenzas. Con esa seguridad que sólo se gana en la infancia. Decidías lo que querías de la vida y simplemente lo cogías. Así de fácil. Llegar, mirar, elegir y coger. Qué raro, ¿no? Quizá lo raro es que sea raro, quizá lo